"El Tangonauta" : Italia - 1998.

El TangonautaSuite para ballet contemporáneo.

Guitarra de Mario Corradini.
Violín de Roberto Rocchetti.
Contrabajo de Stefano Nunzi.
Percusión de Andrea Nunzi.
Bandoneón de Alberto Bono.
"Si Do La" production.

Cuando mi generación cumplió 20 años, a pocos les gustaba el tango, pero todos seguíamos a Piazzolla. Lo escuchábamos con la misma pasión que poníamos en el rock, el jazz, la música progresiva, la renovación del folklore... Nuestro paisaje sonoro era como un bello rompecabezas que se iba armando al mismo tiempo que nuestra identidad como músicos argentinos. Por eso no entendíamos las peleas entre los viejos y los nuevos tangueros, entre los que estaban a favor o en contra de Astor. Esas discusiones nos llegaban como el rumor de un trueno lejano. Para nosotros era música y punto.
Tiempo después me pregunté: Si nos hubiéramos animado a escuchar un poco más de tango y a incluirlo masivamente en la música que tocábamos entonces ¿en que dirección se hubiera desarrollado la nueva música popular? Y, sobre todo: ¿cómo seguir ‘después’ de Astor.
Tratando de responder a éstas preguntas llegué hasta "El Tangonauta". Me propuse este camino sin falsas ilusiones, evitando títulos que enjaulen a la música dentro de un estilo. Solo combinar armonías, ritmos, timbres y melodías en el modo que me parece justo. Naturalmente es solo un camino, apenas uno más entre las infinitas posibilidades que ofrece la búsqueda, un camino donde se trata que el protagonista principal sea siempre la música y nada más. Pero éstas son solo palabras. El ejemplo concreto se puede escuchar. Ojalá les guste.

Breve descripción de un Tangonauta: "El Tangonauta es uno que se fue, que está y no está, uno que siempre se está yendo. Forma parte del mundo pero no pertenece al mundo. Es tan obvio y tan inaferrable como la luz. La única raiz que lo mantiene unido a la tierra es la música, amor traducido en infinitos hilos invisibles que lo suspenden en el aire. Esto no significa que que el Tangonauta sea ajeno a los avatares y a los sentimientos de la gente, que no sufra o que no goce. Al contrario, cada pequeña emoción, cada gesto diminuto se potencia al máximo en el escenario de su teatro cotidiano, porque nada de lo humano le es indiferente. Solo que un Tangonauta se obstina en hacer creer a los hombres que a él nada le importa."